Vuelo Almería Agadir (Marruecos)


Despegamos de Almería sobre las 14:00 con intención de llegar a Agadir (sur de Marruecos) en un vuelo de 3,5 horas.

El avión era un bimotor Piper Aztec, de 250 caballos por motor y instrumentado para vuelo IFR, aunque con una instrumentación bastante obsoleta que, ni siquiera, estaba dispuesta en forma de "T" básica.

La meteorología no era especialmente buena en el cruce del mediterráneo y norte de Marruecos. Nubes altas y previsión de tormetas por la zona de Fez.

Pese a todo decidimos salir de Almería, ya que nos esperaban en Gran Canaria por la noche y debíamos hacer escala en Agadir.

Tras el despegue enfilamos directos a rumbo sur y solicitamos permiso para ascender a 10.500 pies, altitud que habíamos puesto como altitud de crucero. El plan de vuelo era VFR, lo que nos obligaba a ir pendientes del GPS, ya que en Marruecos, las rutas de cruce VFR están muy definidas por cordenadas geográficas.

El primer contratiempo no tardó mucho en llegar: el viento. La escasa experiencia que teníamos el co-piloto y yo mismo, nos hizo seleccionar una altitud poco adecuada para nuestra dirección y ruta. Cogimos un viento en cara superior a 30 nudos, lo que nos ocasionaba llevar una GS de 130 kt, contra los 160 kt que teníamos previstos en nuestra hoja de ruta.

Hicimos un nuevo cálculo para saber si con esta velocidad llegábamos a Agadir. Lo cierto es que el viento nos retrasaba 45 minutos, y nos acercábamos peligrosamente al tiempo de autonomía del avión. Decidimos hacer una parada técnica en Fez para repostar, así que pusimos rumbo directo al VOR de Fez.

Sin embargo, a medida que nos acercábamos, las condicines meteorológicas iban empeorando y empezábamos a tener nubes de tormenta en nuestro camino. La visibilidad horizontal iba disminuyendo y empezamos a vislumbrar las características luces de los relámpagos. Tras solicitar el informe meteorológico de Fez, nuestro nerviosismo fue aumentando, ya que la previsión era pésima, con tormentas en los alrededores del aeródromo y visibilidades muy bajas. Por suerte, una alma caritativa, piloto privado de Fez, nos comentó por radio que el metar era mucho peor de lo que realmente había en el campo. Nos dijo que las tormentas estaban a más de 10 kilómetros de distancia, que la visibilidad era superior a 5 km y que el cielo estaba, prácticamente, libre de nubes.

Con un poco más de optimismo nos dirigimos al aeropuerto y, efectivamente, las condiciones distaban mucho de ser las anunciadas. Al contrario, nos encontramos con una meteorología excelente.

Continuará...

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